Dic 15 2008

LA NARRATIVA ACTUAL COMO INTERCERSORA ENTRE LO LETRADO Y LO POPULAR EN “EL LEOPARDO AL SOL”

Antes de iniciar nuestro acercamiento a la obra propuesta y a un posible marco teórico y referencial de lo visto en la asignatura “Cultura popular y literatura”, es necesario rescatar y resaltar que una de las funciones de la literatura actual es mostrar los acontecimientos que se presentan desde un punto de vista más cercano y en el que confluyan no solo las clases privilegiadas, sino también las clases marginadas. Siendo estas últimas las más involucradas en los conflictos actuales.

Es necesario que la literatura se encargue de otorgar la importancia necesaria a estas comunidades sin el ánimo de amarillismos, pero con la firme intención de convertir su intención estética en una intención social, sin sobrepasar los límites de la primera pero con un horizonte claro en este nivel. No queremos decir que sea una literatura nacionalista ni panfletaria, pero sí comprometida con los sucesos que se callan a diario por temor a las represalias, que denuncie y que muestre la cara de los menos favorecidos; teniendo en cuenta, por supuesto, la autonomía invulnerable del escritor, puesto que, como lo afirma Téllez: “La noción, agudamente contemporánea, de que la validez de la obra literaria se establece según el grado de máxima aproximación de la obra a un esquema de eficacia social, anula la autonomía del escritor o artista, y nivela mecánicamente las categorías. En otras palabras: asfixia la obra de arte, impide su aparición, crea una atmósfera en medio de la cual la imprevisibilidad, la ambigüedad y el misterio de la obra de arte desaparecen, para dar paso a un automatismo literario, previsible, calculable, tabutable, mediocre y monótono” (TÉLLEZ, 32. 1995)

Acercamiento a las temáticas y respectivas lecturas

En primer lugar, el texto mediante el cual se tuvo contacto inicial con el tema de cultura popular y literatura fue el de Vainfas: De la historia de las mentalidades, que plantea en primer lugar, la actual necesidad de una investigación histórica interdisciplinaria que domine las ciencias sociales y que tenga un diálogo permanente con otras disciplinas sin confundirlas y por supuesto, sin mezclarlas. De esta manera debe involucrarse la nueva historia, sino también la historia de las mentalidades. Sin embargo este nuevo cambio significó, según Vainfas, una preocupación por la legitimidad del saber historiográfico.

Sin embargo, para la historia de las mentalidades el refugio más cercano que encontró fue en las micro – historias, entendido como un género para hacer historia y el cual se afirmó a partir de los años 80. En palabras de Roger Chartier, la microhistoria no reside “en las estructuras ni en los mecanismos que rigen, fuera de todo subjetivismo, las relaciones sociales, como sí la racionalidad y las estrategias que ponen ene funcionamiento las comunidades, las parentelas, las familias, los individuos.” (232) De esta manera, el gran refugio de la historia de las mentalidades fue la historia cultural, que posee unas características fundamentales: la primera, es el abandono del concepto de mentalidad, asumiendo el de historia de las mentalidades. La segunda, la renovación de la historia cultural, con un mayor interés hacia las manifestaciones anónimas y populares. La tercera, la preocupación por rescatar el papel de las clases sociales la estratificación y e conflicto social. Y por ultimo, la cuarta, considerando la historia cultural como una nueva forma de investigación histórica.

Posteriormente, Vainfas, acerca al lector al caso de Ginsburg quien propone definitivamente el concepto de cultura popular, en oposición ala cultura letrada: “conjunto de actitudes, creencias, patrones de comportamiento, etc., propios de las clases subalternas en un periodo histórico determinado” (226). Concepto que se ve claramente ejemplificado por Ginsburg en el siguiente texto propuesto: El queso y los gusanos.

En este texto, Ginsburg da una importancia especial a los estudios referidos específicamente referidos a la cultura olvidada popular. Éste texto se centra básicamente en un personaje llamado Menocchio, ubicado en el siglo XVI y del cual no se tienen muchos datos, lo que más se sabe de él es que fue quemado en la hoguera por orden del Santo Oficio. La razón fundamental se centra en que durante esa época no se le daba ninguna identidad a las clases subalternas (específicamente a los campesinos y artesanos), mas sí a las clases dominantes quienes eran las que tenían el derecho a la educación y demás privilegios propios de ese tiempo. Menocchio se convierte en un testimonio de las clases poco privilegiadas de y de la forma como un individuo mediocre y carente de una educación puede llegar a ser representativo como fuente documental a través de sus escritos; y convirtiéndose a su vez en un ejemplo claro de mentalidad, debido su lenguaje y herramienta de comunicación.

Al abordar el texto de Jaime Alejandro Rodríguez: Pájaros, bandoleros y sicarios. Para una historia de la violencia en la narrativa colombiana, se encuentran en primer lugar, alusiones al caso de la modernidad en Colombia y más específicamente lo referente a ella: la violencia que ha caracterizado la historia del país, así como sus protagonistas en tres momentos de la historia: el pájaro, el guerrillero y el sicario. Para tratar la temática planteada anteriormente, se vale inicialmente de una diferenciación entre los términos de ideología y mentalidad. La una estudiaría o se referiría a una mirada sobre las élites, mientras que la otra sería una mirada hacia los marginados, respectivamente. El eje central de estas dos concepciones debe desarrollarse en la noción de mentalidad en la literatura. Es decir, la literatura debe complementarse mediante la historia y viceversa. De igual forma se encuentran algunas reflexiones de Jaramillo y Pecáut, referentes también a la modernidad y en lo concerniente a las diferentes violencias que se han dado a lo largo de la historia colombiana: las guerras civiles, la violencia bipartidista con toques ideológicos, los enfrentamientos entre guerrilla y estado y actualmente todos los grupos al margen de la ley que pugnan por el poder y que asumen en ocasiones relaciones directas con el narcotráfico.

Ahora bien, respecto a los tres tópicos emergentes de la violencia (pájaro, bandolero y sicario) se referencia una propuesta interesante para caracterizarlos en un marco de tipo social aplicado a un corpus literario específico y en concordancia con las tres tipologías de personajes: Cóndores no entierran todos los días de Gustavo Álvarez Gardeazábal (el pájaro); Las muertes de Tirofijo de Arturo Alape (el bandolero); y, La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo (el sicario). Finalmente, Jaime Alejandro Rodríguez concluye que, tristemente la violencia no termina aún sino que cambia los modos de actuar con un mismo objetivo: la muerte y que, por otro lado, la relación entre historia y literatura de las mentalidades ayuda a comprender éste fenómeno.

A partir de la conceptualización de historia de las mentalidades podemos abordar los presupuestos de la llamada ciudad letrada, planteada por Ángel Rama y sintetizados en el texto de Juan Pablo Davobe, quien hace recaer en el término y su estudio, pues “la ciudad letrada se ha convertido en un texto que define la práctica de los estudios culturales latinoamericanos en las dos Américas.” (DAVOBE, 2)

Ciudad letrada como se afirma en el texto de Rama, es la afirmación de la influencia de los letrados como intercesores o mediadores entre la ciudad letrada y lo “popular”: aquellas manifestaciones que están fuera del canon establecido y que no tienen una voz destacada precisamente por su marginalidad y por mantenerse fuera de las élites de la sociedad. Más aún cuando se consideraba que las clases marginales no poseían una escritura como tal y solamente se expresaban de manera oral pues “una característica esencial de la plebe: no produce documentos” (MONSIVÁIS, 9. 2004), especialmente durante los siglos XVI y XVII. Sin embargo, estos aspectos fueron cambiando y avanzando en su proceso de comprensión del mundo hasta llegar a considerar como de alta riqueza las expresiones populares de las clases no pertenecientes a la élite.

De igual manera, Rama también propone la caracterización para seis clases de ciudades: ordenada, letrada, escrituraria, modernizada, politizada y por último, revolucionaria. Ciudades que corresponderían a su vez, a la misma evolución planteada anteriormente.

Así como se plantea la importancia de una cultura no recurrente en lo letrado, se propone un acercamiento, por parte de Rama a la obra de García Márquez, mediante su texto: “La narrativa de Gabriel García Márquez. Edificación de un arte nacional y popular”, en el cual afirma que la obra de este escritor colombiano crea un discurso diverso que no corresponde precisamente al de la letra, inserta en ella otros campos que permiten redescubrir y replantear universos poco comunes en la literatura en general, y por ende, populares. Esto se logra gracias a la incorporación de experiencias propias de su universo y de sus realidades, así como a la apropiación de los complejos culturales que envuelven su contexto: Colombia.

Otra de las manifestaciones más representativas en la actualidad, referidas a la cultura popular es la literatura testimonial que asume con Clara Sotelo en su texto: “El testimonio: una manera alternativa de narrar y hacer historia” una importancia puesto que se convierte en un instrumento, fuera de la historia, para construir realidades que son directamente vividas por sus narradores, “el testigo cuenta sus propias experiencias que se pueden tomar como representativas de una memoria y una identidad colectivas.” (GUGELBERGER y KEARNEY, 4. 1991)

Por último, se rescata el  aporte significativo de Jaime Alejandro Rodríguez y su propuesta para rescatar la internet y convertirla en un medio real de la expresión de las ideas, mediante cuatro ideas fundamentales: garantizar la circulación y comentario de obras e incluso su transformación; ampliar la base de expresión; ensanchar la base de productores y, por último, extender los modos de producción de obras. (RODRÍGUEZ, 16)

De esta manera, se puede complementar el rumbo inicial del curso: Cultura Popular y Literatura, como una manera de expresar el pensamiento colectivo y crítico frente a los medios masivos y de alguna forma, su papel con la sociedad y su poco acceso a un reconocimiento de su escritura.

EL LEOPARDO AL SOL: UN ACERCAMIENTO AL MUNDO DE LO POPULAR EN UN SECTOR DE LA SOCIEDAD

Colombia ha sido una nación franqueada por las múltiples violencias que han atravesado y deshecho sus campos y ciudades. El tiempo corre y el progreso en diferentes ámbitos ha hecho ver las cosas de otra manera y ha sembrado un poco de esperanza o desesperanza en sus habitantes. Algunos pensamos en algún momento que la época de la verdadera violencia fue la de los 50 luego del asesinato de Gaitán, cuando los cultivos y los caminos se llenaron de la sangre de los miles de compatriotas inocentes que guardaban sus fuerzas para un mejor futuro.

Sin embargo, la cuestión no terminó allí. Por el contrario, las situaciones violentas se intensificaron con unos grados más de sevicia y con la certeza de que el dolor se ha convertido en una costumbre a la cual ya nadie en ocasiones, pone sus ojos, porque es reiterativo en cada mirada que le lanzamos a la televisión.

La violencia ha sido la causa de las diversas manifestaciones en las que se observan las ansias de poder y la sed de riqueza económica. Una de las principales causas contemporáneas en Colombia es el narcotráfico, un  monstruo gigantesco que no ha sido eliminado de nuestra sociedad y que pareciera que se alimentara de la ingenuidad de su población. Así que no solo es la violencia bipartidista, sino las diversas manifestaciones de esta lo que nos ha llevado a una desidia absoluta y a un desprecio masivo por la existencia.

Si bien es cierto que la violencia y sus manifestaciones es un tema que pertenece a más diferentes ramas de las ciencias humanas como la psicología o la sociología, no se puede desconocer que también hace parte de la escritura y en especial de la literatura, pues su “grandeza radica en el hecho de que ella es también una dimensión de la vida. (…) Sin ella, el universo interior y el universo exterior carecen de testimonio. La toma de posesión del mundo por el hombre, ocurre cuando la palabra fija, apresa, determina las cosas, pone su incoercible garra, hecha de aire sobre esas cosas y, además, consigue expresar y clasificar los sentimientos” (TÉLLEZ, 38. 1995). Lo que nos indica que toma partido directamente en la consecución de la comprensión de los fenómenos cotidianos.

Enmarcada en la temática del narcotráfico, se encuentra la novela El Leopardo al sol de la escritora colombiana Laura Restrepo, cuyo tema central se entrelaza con las consecuencias de una vida desordenada en busca del poder y la riqueza y que refleja claramente la validez de un país “democrático” con justicia social, un estado que olvida que más allá de las grandes urbes existen también seres humanos con derechos como todos: “Acá no llega juez ni abogado, ni tribunal. Esos son lujos de extranjeros. Nuestra única ley es la que escribe el viento en la arena y nuestra única justicia es la que se cobra con la propia mano” (RESTREPO, 30. 1998), escucharíamos afirmar muy seguramente, a miles de pobladores de los lugares más apartados del país.

La novela narra la vida de dos familias: los Barragán y los Monsalve, cada uno de los cuales vive en función de vengar la muerte de sus familiares que cada aniversario son asesinados a manos de los de su misma sangre. En este caso la guerra es fratricida y se produce no por diferencias políticas como podría pensarse, sino a causa de una mujer (Soledad Bracho), una mujer que produce unos encarnados celos en Nando Barragán, quien termina asesinando a su primo hermano Adriano Monsalve, en un ambiente de tierras sin esperanza y de fondo el contexto del inicio del narcotráfico. Un universo que olía a lujuria, a pasión desmedida y cuyo centro es la mujer:

El ron baila en las pupilas de Adriano, que se levanta descompensado, mirando torcido y pisando en zigzag. Se arrima a Soledad Bracho, le pasa la corbata alrededor de la cintura – talle de avispa entre montañas de raso -, jala de la corbata para atraerla contra su cuerpo, le respira en una oreja, le resopla en la nuca, apoya su sexo endurecido, afiebrado, contra el sexo de ella y lo encuentra blando, favorable, acogedor.” (RESTREPO, 26.1998)

 

Pero la cuestión femenina no sería solo lo que iniciaría esta historia de traiciones, desengaños y depresiones vacías y absurdas. La mujer sería el camino más silencioso algunas veces hacia la guerra y otras hacia la justicia. Y aunque pocas veces son ellas las que intervienen como directas actrices del conflicto, se evidencia su presencia en cada rincón de la narración, en cada ademán de los hombres Barragán y Monsalve, en cada vuelta que el destino decide para ellos.

Pero obviamente también es la violencia quien engendra estos sentimientos de venganza, es ella, quien con su actuar cotidiano en la realidad colombiana la que enmarca la trama de la novela, convirtiéndola también, en una forma de legitimar parte de la historia el país, ya que la escritura también permite “operaciones de autoreflexibilidad y de tipo estético, que pueden conducir a la conciencia de clase o conciencia social”, como lo afirma Santiago Castro García en el texto Ciudad letrada vs. Ciudad real, y de esta manera ampliando el panorama de perspectivas mediante las cuales se puede observar la realidad.

Cada uno de estos elementos  representa un espacio más que entreteje la trama de la novela. Cada uno es el aliciente para continuar con la guerra o silenciar definitivamente las armas en busca de la tranquilidad anhelada en cada paso hacia la eternidad.

Aparece Severina (madre de los hermanos Barragán) quien en medio de su silencio y sumisión aparente es quien lleva las riendas en la batalla, quien impulsa a derramar más sangre para vengar la muerte una tras otra, de sus hijos en cada zeta. Y al lado, su hija La Mona: “una mujer energúmena y mal hablada, de armas tomar, domadora de hombres, machorra a punta de educarse como única hembra en medio de once varones” (RESTREPO, 97. 1998) y una de las más destacadas: la Muda Barragán, una mujer que jamás viste de colores como todas, siempre de negro por el luto que se obligan a guardar cada año.

Cada una de las mujeres representa en la familia Barragán un yugo bajo el cual no hay nada más que decir, se rinden a ellas como si fueran las vírgenes preciadas de sus altares, las que tienen el poder de desencadenar las más irrefrenables luchas y los más fervorosos sentimientos provenientes verdaderamente de las sensibilidad ante el supuesto sexo débil (aunque así no se muestre en la novela) que de eso no hay nada en la narración, o por lo menos no se hace tan evidente.

Pero también existe la contraparte, el rescate de la condición febril del macho, el anhelo de tomar las decisiones sin la presencia femenina, sin esa cabecita límpida que los obliga a seguir viviendo y que se convierte en su debilidad. Una contraparte que nos interroga sobre la condición de muchas mujeres aún en pleno siglo XXI: “Los hombres mandan de puertas para afuera, de puertas para adentro gobiernan ellas. Se soportan las unas a las otras en medio de una convivencia tensa, cargada de pugnas soterradas por el poder doméstico y de celos mal camuflados por los afectos masculinos” (RESTREPO, 97. 198) que no se atreven aún a poner un pie frente a su hombre y gritar a viva voz que ellas también tienen las fuerzas para manejar el universo entero.

A Nando, aparte de las bienhechoras presencias femeninas de su familia, siempre lo persiguió el fantasma, el recuerdo de Milena, una rubia corpulenta, formidable que le marcó para siempre el corazón, que no le permitió amar a nadie más y que fue la enemiga dulce de Ana Santana, con quien el Nando se casó en medio de un bacanal nunca antes visto. Ana Santana que “no era la más bonita, ni mucho menos, pero tampoco era la más fea. No era muy inteligente y no era muy bruta” (RESTREPO, 91, 92. 1998), era sencillamente el consuelo del Nando, el único refugio que siempre estuvo allí sin importar que tiempo después, en medio de la enfermedad, el Nando cambiara su nombre para llamarla eternamente: Milena.

Si esto sucedía con las mujeres de los Barragán, con los Monsalve no era la excepción. Pero allí solo había una mujer significativa y aunque sola, lograba revolver los planes de la familia entera y pudo, como pocas, tratar de cambiar la perspectiva del mundo del Mani. Ella era Alina Jericó, una mujer al principio débil y sumisa, que fue perdiendo las ansias de vivir y se hundió en una tristeza que no tenía fin, ni siquiera cuando se metía en su gran bañera y se tomaba una aspirina para ver si le “curaba la tristeza”, transformándose luego en una mujer decidida y con el firme propósito de acabar con la sed de sangre de Mani. Logró ser la dueña del odio de los hermanos Monsalve que la consideraron una maldición por dañar los planes de matar a Nando.

De esta manera cada una de las mujeres se convirtió a su vez en la protagonista de esta historia, destacando situaciones diversas que acarreaban consigo el sinsentido de las vidas de cada uno de los personajes.

Restrepo logra construir también, mediante ellos la fórmula perfecta que puede definir una vida ente las ambiciones y el lujo, una vida llena de excesos pero con un vacío inconmensurable. No es insignificante que a través de la historia se observara la desproporción que llevaba al límite de solo encontrar la miseria humana en cada una de sus páginas, una miseria que era la constante de cada actor de ese conflicto y que cada vez va tomando fuerza en nuestra realidad. Así que las múltiples alusiones a esta en El Leopardo al sol, son una muestra del desencanto generalizado por lo ya existente y que prefiere partir hacia territorios desconocidos mediante las drogas, el alcohol o el sexo desmedido, acudiendo a estos temas desde el ámbito netamente popular. Pero este último aspecto no viene determinado, en mayor medida por las clases marginadas, sino por esa existencia cotidiana que pocas veces se conoce pero que hace parte de lo que se presenta a diario; muestra de por sí, la novela de Restrepo muestra “una circunstancia histórica precisa y no repetible, en resumidas cuentas dentro de un tejido cultural viviente y único donde están diseñadas la problemática de una sociedad y las diversas propuestas que sobre ella van presentando los sectores sociales” (RAMA, 28) mediante actitudes y comportamientos propios de ese imaginario colectivo, en algunas ocasiones escondido pero partícipe de lo popular:

A las cuatro de la mañana, en la zona roja de la ciudad, un Mercedes Benz 500 SE, blindado, color crema chantilly con vidrios opacos y tapicería en cabritilla blanca, frena en seco frente a un muro pintado de negro, sin ventanas y con un letrero en neón que dice “La Sirena Azul, Bar Toples y Streap Tease, Auténticas Sirenas que harán Realidad sus Sueños más Exóticos”. Detrás paran dos Toyotas cargados de personal armado.

Del Mercedes se baja un hombre cojo, grande como un orangután, entra al establecimiento y escudriña en la penumbra cargada de humo a través de los lentes negros de sus gafas Ray Ban. Es Nando Barragán, que espera unos minutos para poder distinguir las figuras que se mecen en la oscuridad al ritmo del merengue Devórame otra vez” (RESTREPO, 127. 1998)

 

Todos sus actores buscan respuestas en cada oportunidad y ya no dentro del corazón o la conciencia misma, sino fuera de lo real y tangible. Esperan encontrar salidas felices y fáciles que los haga triunfadores y les dé la victoria que tanto aspiran. Eso le sucede a Nando cuando busca a Roberta Caracola, una experta en las artes de la superstición y que maneja las decisiones de Nando según los designios del destino:

La vieja balbucea letanías, enreda y desenreda trabalenguas sagrados, agradece a la Virgen del Carmen, la santa mechuda, patrona de los oficios difíciles. Invoca otras vírgenes y mártires. Exorciza demonios, obstáculos, enemigos y peligros y cierra derramando bendiciones sobre la cabezota piadosamente inclinada de Nando Barragán.” (RESTREPO: 53. 1998)

 

Pero no son suficientes las bendiciones porque tiempo después de esta visita, Nando regresa donde “Mamá Caracola” y lo que escucha lo deja medio perplejo y medio escéptico:

- ¿Y cómo sabré que mi fin está cerca?

- El día que el bicho no se te pare. Cuando eso te pase, ya no te quedarán muchos días por delante.

Nando suelta unas carcajadas ruidosas, muy exageradas, que se oyen hasta la ciudad. Le hace gracia lo que oye porque es famoso por su potencia sexual de gran verraco, de reproductor mayor de la especie. Le dice a la vieja que el día que no se le pare el bicho va a estar tan viejo que, que ya podrá morirse en paz.” (RESTREPO, 84. 1998)

 

 Efectivamente la profecía se cumple y Nando deja de ser el invencible, el inmortal.

Todos lentamente fueron a parar al abismo oscuro al cual nunca quisieron llegar aunque sabían que pronto harían parte de él. De nada sirvieron los rezos a los santos populares: San Antonio, la Virgen del Carmen y demás comitiva. Nada. Todo fue poco a poco ensombrecido por las alas de la muerte que desde el principio se posó sobre sus vidas al tomar la decisión de hacer valer los códigos de honor y ser sentenciados a matarse mutuamente.

La historia de Leopardo al Sol tiene dentro de sí las temáticas propias de la vida moderna entre carreras, ansias de poder y la práctica cotidiana de los más absurdos desenfreno. Restrepo logra construir a partir de una historia real, una ficción donde se entretejen otras voces, las voces de la gente humilde del pueblo que sin querer también se convierte en protagonista. Es el caso de los vecinos de los Barragán en “La Calle de la Candela” que siempre esperaban la hora en que se desataría la guerra sin respetarlos a ello ni a sus familias. O el caso de “El Bacán” que refleja la conciencia, el único hombre que a pesar de su ceguera veía la realidad irrefrenable y sabía que el conflicto no llevaría a ninguna parte. El único hombre capaz de decirle no a los Barragán a pesar de su invalidez y el único que a la hora de la muerte de Nando lo prepara para el otro mundo, el último que le cierra los ojos, diciéndole: “Todo hombre merece una muerte digna, hasta usted”.

Para resaltar esa condición popular y esa importancia de las clases poco tenidas en cuenta aparecen las voces el pueblo excluido dando a conocer su propio pensamiento colectivo, su visión de mundo, que como lo afirma Clara Sotelo, “constituye una concreción del deseo, tal vez de la necesidad, tal vez de la conveniencia, de su integración” en la dialéctica entre literatura y sociedad y le dan otro rumbo a la percepción de la historia, en el caso de esta obra en particular:

Es una vieja costumbre en el barrio. Siempre que alguien busca algo, desde empleo o novio hasta una llave perdida, pone patas arriba la imagen del santo, que con tal que lo devuelvan a los pies encuentra lo que sea.” (RESTREPO, 147. 1998)

 

Pero todo se desarrolla atendiendo también a diversas herramientas de construcción que pueden llegar a evidenciar la presencia del carnaval como actor fundamental en la trama. Los borrachos, los diablos menores, la banda de músicos pobres, la reina popular, un enano, las marimondas y por último la muerte se conjugan para construir el imaginario de un colectivo que observó desde la barrera la evolución de una cruenta violencia. El carnaval se levó a Nando en el último suspiro y lo embriagó de su desorden para terminar enharinado y con su cuerpo lleno de la basura que recogió en todas las calles por donde lo arrastraron.

Y al lado del carnaval, la certeza de que más allá de la simple historia de dos familias de la misma sangre, existe un Macondo más moderno, una especie de eco que hace remembranza de las situaciones o los personajes propios del realismo mágico (no en todo su esplendor, por supuesto): la muda que leía e interpretaba los sueños, la leprosa que adivinaba el futuro, el niño llamado Arcángel que se dejaba llevar por las tentaciones de la carne, el gran orangután que tenía orgias cada vez que destruía un carro el episodio del matrimonio entre Nando (con su reloj Rolex, que todo el pueblo ambicionaba) y Ana Santana:

Se trata del regalo de bodas de Narciso para su hermano Nando: una gran cama circular elaborada en carey, con colchón de agua, juego de espejos, bar incorporado, colcha de colas de zorro y profusión de cojines de diversos tamaños en la misma piel. (…) Entonces ocurre el milagro. Música brillante empieza a fluir a través de un radio empotrado, se encienden las luces rojas y negras que bordean la estructura de carey, se activan los resortes del somier produciendo vibraciones y masajes, oscila el colchón, para arriba y para abajo, hacia derecha e izquierda, da lentas vueltas de ciento ochenta grados.

La gente se aterra, se emociona, grita.

- ¡La cama está embrujada!

- ¡Parece rueda de chicago!

- ¡Salven a la novia!” (RESTREPO, 116 – 117. 1998)

 

Todo enmarcado en una representación más cercana a esta realidad pero que guarda dentro de sí un complejo entramado de magia, superstición, religiosidad y acercamientos a las prácticas propias de la cultura popular y la idiosincrasia de nuestro país que ciertamente refleja aspectos propios de algunas regiones de Colombia que guardan aún entre sus costumbres la fidelidad a las tradiciones de sus ancestros.

Conclusiones

Dentro de la novela “El Leopardo al sol” se pueden identificar claramente las alusiones a aspectos de la cultura popular propia de algunas regiones en ocasiones, apartadas de la ciudad. Por ejemplo las apreciaciones frente a la religiosidad y a los santos de la religión cristiana, como devoción por ellos y sus “milagros”, lo que logra una apropiación de otros puntos de vista populares frente a la misma existencia.

De igual manera, se observa la contraparte en la ciudad o mejor, en lo urbano, al narrar las experiencias de vida de los protagonistas de la novela (Barragán y Monsalve), en un ambiente viciado por las perversiones propias de bajos contextos pero con facilidades económicas altas, situaciones que suceden más de lo esperado en las urbes actuales.

Así mismo es posible ver la recreación de lo que significa el lujo y las buenas marcas: gafas Ray Ban, Old Parr, Mercedes Benz, entre otros que dan a entender la lógica propia de la época actual: el materialismo como centro de la existencia de muchos hombres.

 

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