Ago 19

 

 

Me encontraba caminando por la selva, solo y con hambre, pero libre. Mis pensamientos siempre apuntando al siguiente plato de comida, mis oídos atentos a cualquier sonido y mis ojos mirando hacia adelante. No me pregunten que día era o en que año fue, nada de eso, pues en esos días yo no sentía tan necesaria la noción del tiempo como ahora, en todo casa fue en la mañana.

 

Las cosas no andaban bien, tenía un presentimiento de que algo malo iba a pasar, en todo caso no les preste atención a ello y seguí por mí ruta. Sentí un olor extraño que hoy identifico como sudor, ese olor se metió por mí nariz, me impaciente y aligeré el paso porque creí que a lo mejor un animal salvaje podía estar al acechó y me equivoque, pues no era un solo animal, sino diez, los que observaban mis movimientos agazapados, y cuando lo note ya me encontraba rodeado por aquello animales de dos patas, los cuales tenían pieles de varios colores que hoy sé que le llaman ropa. Se me acercaron y yo me quede quieto del miedo, mirándolos con terror pero mostrando mis afilados dientes como signo de dignidad. Trate de huir, pero me cerraron el paso y sentí que un insecto me picaba el cuello, trate de quitármelo pero no pude, pues de un momento a otro me quede dormido, en un profundo sueño, lo raro de todo es que en ese instante tenia todo, menos sueño.

 

Al despertar mí cuerpo se encontró encerrado en el algo desconocido, hecho de un material raro, que hoy se que le llaman jaula. Me llevaban lejos de mí hogar. Me dieron a comer animales ya muertos y de beber agua, agua antes yo tomaba directamente del río, me la dieron en una tasa plástica.

 

Ahora me encuentro en una jaula más grande y sé que muchos más animales también se encuentran encerrados en esta prisión. Estamos encerrados por esos animales salvajes que llaman humanos, estamos sentenciados a cadena perpetua.

 

 

Gabriel Rodríguez Silva

Ago 19

Al otro lado de la línea, una voz tenue y varonil, de hombre maduro, manifiesta experiencia y mucho de caminos andados, en diversas tonalidades y frescos matices de acento regional. Un corazón abierto en cuyos ríos de vida pugna por brotar raudales de ternura contenidos, y hábilmente reemplazados por saludo de caballero tan educado y gentil.Indudablemente un caballero, Adán culto, un hombre de honor, de palabra, de aquella cosecha cuya semilla germinó y se reprodujo; digno regalo de su brillante como laboriosa cultura ancestral.Seguridad abundante otorgan los senderos del saber, acompañados de valores al hombre hace redimir. En el sinfín de los tiempos a escudriñarlo todo aprende, con ciencia y sabiduría a otros alegra la vida.

Bendita timidez que a celestial María agrada, impregna de dulzura este Adán, que irradia con su pluma paz y armonía, cuando por campos y montañas él transita en busca de un nido de añoranzas, refugio de sus letras y el amor.

Amor por todo el orbe ya demuestra, lo campos, pájaros, humanos, arroyos y mucho más; el astro rey en el cenit sonríe cuando este maduro caballero con mano fuerte al trabajo se dedica en horas diurnas, y al crepúsculo alcanzar bendita noche, con mano suave y tierna conjuga las letras, en ballet hermoso o e incesante, que en valioso escrito se convierte, para   festejar con pompa la amistad.

 Este pequeño homenaje se ofrenda a cada caballero que lo lea, muy segura esta su autora, lo merece, pues es capaz de renunciar a falsos paradigmas que al hombre invitan a esconder nobles sentimientos, como el amor en todas sus formas y expresiones, fin último y sublime de la humanidad.

A ti, hombre hermoso, ser humano sensible, e inteligente, que puedes con tu mano construir, acariciar, amar y derribar  una montaña, para hacer feliz a una familia; la gratitud eterna de la mujer, que igual por amor todo lo da. Amor de madre, hija, hermana, amiga, pareja y trabajadora incansable en cumplimiento fiel de su misión, bajo el manto de una madre auxiliadora que bendice los senderos de su vida y permite renacer cual ave fénix cuando el látigo del dolor se posa en sus más queridos seres.

Con sentimiento de eterna gratitud, amor y admiración por tanto dado, a la eterna Fanny, devota hija de María Auxiliadora, a la que siempre antes de cada inicio invoco.A los tres hombres de mi hogar, fuente de amor e inspiración, amigos, compañeros, colegas, escritores y lectores regalo inmerecido de mi madre celestial.

Hilda María Romero Hernández.

Ago 18

Papá enseña a su hijoFoto: Barrio Bilbao, Localidad Suba, Bogotá D.C. / Carolina Perbaq / Makondo Universal

La temporada de medio año de la Orquesta Filarmónica de Bogotá se trasladó en esta oportunidad a cuatro localidades llevando la música clásica a barrios que nunca antes habían tenido un evento de tal magnitud permitiendo incluso que a la vuelta de la esquina se escucharan violines con ritmos alegres del folclor colombiano.

Por Carolina Perbaq

Era la una de la mañana y por la calle principal del barrio Bilbao ubicado en la localidad de Suba, al noroccidente de la capital, se escuchaban camiones cargados de equipos de sonido, sillas y luces, además de un grupo logístico de producción que a partir de ese momento empezaba el armazón que a las siete de la noche daría inicio a un concierto de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Éste barrio reconocido por su lejanía de todo lo comercial parece estar a las afueras de la ciudad, llegar para muchos se convierte en una travesía pero eso no importó a la hora de llevar cerca de 85 instrumentos sinfónicos y un escenario que jamás, en los 15 años que lleva el barrio, se había visto.

Un campo abierto, el más grande de la zona, era el lugar elegido por la alcaldía local y los organizadores para cumplir con la cita musical. El parque de la virgen dejó los balones de fútbol y los juegos infantiles para darles paso a gigantes parlantes que inundaron las calles con sonidos poco usuales.

Con papel periódico y marcadores algunos habitantes se pusieron en la labor de invitar al resto de la comunidad a tal evento. Y los rumores del mismo avanzaban por entre las calles trascendiendo las fronteras del barrio.

A las cinco de la tarde todo estaba armado, un escenario cubierto que esperaba la llegada de los músicos de la Orquesta , que a su vez, le darían vida a sus instrumentos. Cerca de 600 sillas organizadas en media luna al aire libre estaban listas para recibir al público, pero tan pronto cayó la tarde cayó con ella la lluvia que anunciaba la poca asistencia.

No obstante a las seis de la tarde la gente empezaba a llegar con sus bufandas y sombrillas pero dispuestos a ver y escuchar lo que no se habían imaginado. “Casi no puedo creer que en mi propio barrio vayan a estar músicos tan importantes tocando sus canciones para nosotros, un público que a mi parecer también merece la oportunidad que hoy tendremos aquí” dijo Cindy, asistente al concierto.

Minutos después los buses que traían a la Orquesta Filarmónica llegaban en medio de la llovizna y el frío. Instrumentos listos y músicos listos, todo auguraba un momento único. A pesar de los charcos y el barro, la gente se fue ubicando en las sillas con caras de curiosidad y de emoción a la vez.

El concierto empezó después de las siete de la noche, más aún la gente con sus palmas y sonrisas buscaban la forma de hacerse sentir y de calentar la noche. Al unísono una cabalgata de sonidos empezaron a llenar los espacios de Bilbao, había empezado un concierto de calidad distrital para un sector de la capital.

Yo me llamo cumbia fue una de las canciones más aplaudidas por la comunidad, sin nombrar otras obras que interpretó la orquesta. Mientras tanto el personal de logística, la ambulancia y el cuerpo policial estaban atentos a cualquier hecho inesperado que realmente nunca ocurrió.

Para Greissy Roa, quien llegó desde el barrio Compartir, el evento fue muy agradable ya que llevar la cultura a espacios diferentes es, según ella, una de las labores que se deberían hacer con mayor frecuencia.

Aproximadamente duró 40 minutos el concierto que puso los pelos de punta a unos cuantos asistentes. El panorama era sorprendente, los niños y niñas corriendo de lado a lado del parque sin importar embarrarse los zapatos, algunos jóvenes listos a la salida de los músicos para pedir autógrafos y adultos con una sonrisa en el rostro que no dejaban de pedir más canciones.

“No me importa el frío, lo importante es la labor social que nace hacerla de corazón, y así poderle llegar a la gente, es muy emocionante para mí ver que el público pide más y se convierte en un hecho recíproco” contó Blanca Niño, violinista al terminar el concierto. Su compañera Marilyn Brasil, también violinista de la Orquesta Filarmónica finalizó diciendo “en gran parte ésta es la misión de la orquesta, poder llegarle a la gente y demostrarles que la música es para todos”.

Nueve de la noche y todo había pasado, ahora quedaba alzar escenario por que al siguiente día la orquesta seguía su curso en otra localidad.

Ago 12

El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados.

Los actos de los hombres no merecen tanto.

Jorge Luis Borges.

Modificado por Exeter y dedicado con todo respeto a la doctora Hilda María Romero y al noble escritor Gabriel Rodríguez Silva.

Allá, muy allá en los siglos, quizá cuando hubo una infame crucifixión, al ver las letras epitáficas encima de la cabeza del crucificado pensé que ya todo estaba escrito.  Pensé que eso era todo lo que faltaba en el universo de las letras.  Ya habían escrito las Mil y Unas Noches.

Pasó el venerado Quijote y rectifiqué.  No, no puede ser, estuve equivocado.  Y continué así en los siglos siguientes, siempre relamiéndome los labios con cada equivocación, pero sin ira, aunque la envidia me carcomiera.  Entonces, en los espejos de los días fueron apareciendo las imágenes de Dostovieski, Kafka, la ternura de Madam Bovary, Boris L Pasternak, Julio Cortázar,  Margaret Mitchell y tantos otros y otras, poseedores de gran belleza, entre ellos  como el desleal comunista y mal recordado en algunas mentes, ese colombiano que llegó a Estocolmo.

En cada uno de esos hitos, llegué a pensar que finalmente todo estaba escrito y que a todos los que intentaran escribir no les quedaba materia y sólo la alegría y el consuelo de sentarse a leerlos.  Volvía a equivocarme.  Quedaba en plena vigencia ese descomunal universo de los hombres y si ellos ya habían escrito lo suficiente respecto a la ternura, sobraban grandes franjas del ponqué condimentado con sangre, algo que los humanos aprendieron a amasar desde el comienzo de su historia y que con nombre diplomático llaman lo épico.

Adelante pues y en los siglos, topé con el siglo veintiuno y pude mirar, consternado, que sólo un puñado de esos millones de seres que pueblan este siglo tiene capacidad de asombro, leen y escudriñan en las bibliotecas.   Pero, para esos millones de libros que respiran el sagrado polvo de esos recintos sólo les queda la resignación mientras el tiempo deslíe sus páginas y llorar la ausencia de unas manos que les acaricie y se paseen por cada una de sus hojas y de unos ojos que sin lograr robarlas devoren cada párrafo y cada frace, negándose a reconocer que han sido asesinados por un monstruo incontenible llamado ciberespacio y es en este espacio que con justicia llamo horno crematorio donde hoy 12 de agosto del 2008 iba a narrar la historia inconclusa de Rosa Inés.  Es tierna y pegajosa.  Luego, por aquello de que teniendo la curiosa facultad de vagar por los siglos, cosa que ningún otro humano ha poseido, vi allá en los navegantes y en los reyes primitivos la necesidad de ser avisados por los adivinos sobre la suerte que iban a correr.  Rosa Inés es adivina.  Entonces, como este horno crematorio tiene la ventaja de no usar TECH para obligar a escribir y lo que en él se haga es a plena voluntad, incluso para narrar asquedades, la aprovecho para hacer una entrada narrando alguito de tanto que está de moda: lo épico.

De tanto que  al mundo le está dando la China en este mes, aún va a quedar tema para los meses siguientes y para toda la historia.  No me gusta ser repetitivo, pero como sobreviviente de guerra y con heridas intocables porque al hacerlo duelen, nunca en los siglos podré perdonarle al partido comunista su método de imponer su ideología a punta de fusiles y pistolas, con terror y saña, aunque a millares de lúmpenes les haya parecido y conserven la idea comunista como redentora.  Un editorialista de un periódico se refirió a la inauguración de los juegos olímpicos en China como lo más fastuoso que sus ojos hubiesen visto antes y cerró su columna con estas palabras: el derroche resultó hasta intimidante.  Palabras lapidarias, pero no tuvo agallas para ir más lejos.   En ese bello juego de figuras humanas sincronizadas que aludieron a la grandesa del pueblo chino en el momento de la inauguración de los juegos, tiene que haberse presentado fallas y éstas tienen que haber sido vistas por su maestros entrenadores y nadie puede asegurar que esas fallas no fueron castigadas con el terror que sabe aplicar la precisión comunista.  Opino que a los más suertudos de los que fallaron son tratados en estos momentos con Terapia de Electrochoques = TECH y que a los desapadrinados por la suerte fueron pasados por las armas y ya duermen en fosa común.

En definitiva, la semana no me sirvió para relatar las realidades de mi adivina de cabecera.  Inmediato a los juegos olímpicos y con pólvora distinta se inauguró un tiroteo en las bellas tierras del Caucaso e igual que ocurre con los conejillos de indias, esos animalitos que por algo se prestaron para que los científicos experimentaran en ellos, un coloso empezó a apabullar a un pígmeo haciéndole tiros de experimentación con un armamento moderno que aún no había sido probado. Pudieron poner a prueba sus máquinas de muerte en los desiertos helados de Siberia, pero el experimento no les pareció rentable a los rusos por el hecho de que cada avión de combate gasta combustible caro y también porque cada bomba cuesta un capital respetable y ser llevada a las estepas cuesta casi lo mismo y peor, casi no hay gentes para matar.  En cambio en el Caucaso, región sobrepoblada, cada bomba, guiada por rayo laser, no explota sin dejar como renta un centenar de muertes y con ese resultado ser exitoso el experimento. Los rusos no han olvidado las viejas estrategias del comunismo y el gran Putín, jefe de todos los zares, careció de escrúpulos ante los ojos del mundo para asestar sus cañones en el alma de un pueblo que trata de cicatrizar viejas heridas y de lanzarse al futuro y a la bella libertad. Con ese acto, el señor Putín casi pone fuego a la mecha de una tercera guerra mundial.  Naturalmente que queda flotando esa sospecha.  Una mentalidad ambiciosa e inquieta como la del nuevo Zar ruso no puede pasar por alto las peripecias de su archienemigo norteamericano.  Cuantas vueltas le habrá dado a la idea fértil de que un jaque al imperio en momentos de crisis puede resultarle rentable.  Es que Estados Unidos pasa por un momento vulnerable.  Sus imprentas timbran billetes durante las veinticuatro horas y el único respaldo de esos billetes es la imágen anterior cuando su economía era boyante.  Ahora, sosteniendo una guerra en el Oriente que en nada le pertenece a la nacion del norte y que de ella sólo consiguió el ahorcamiento de Sadam Husseín, sus bóvedas están menguadas y si por ejemplo, los chinos se hicieran presentes a cobrar el dinero representado en bonos del tesoro de Estados Unidos que soterradamente han acumulado  y que no es poquito, dejan en harinas al imperio.  Quien tenga agallas para poner en jaque al imperio, cosas que a Putín le sobran, gana.  Claro, sin tener en cuenta la verraquera y la valentía de los americanos.

Por favor, si un lector se ofende, desde ya le presento excusas y de una vez le ruego que lea las palabras epitafiales de Jorge Luis Borges.  “El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados.  Los actos de los hombres no merecen tanto”

Ago 11

Y si el bosque está conmigo
aun cuando duermo,

62med.jpg

¿quién no está en el bosque
cuando despierto,

ee.jpg

si mi mundo
siempre está conmigo?

Ago 10

“y  que el tiempo, viejo asesino del arte y de la vida, no podrá nunca en mi memoria matar el alma donde quedó esculpida la virgen que hizo un día mis dichas y mi gloria.”

charles baudelaire

traducción del francés: exeter

Le había prometido a Omar Henrry Vega, a cambio de que nunca retirara la crítica que sabe hacer de mis mamotretos, que al inciarse la semana entre el once y el veinte de agosto le iba a dedicar mi narración sobre Rosa Inés y que también iba a retirar a Narratopedia de mi lista clinton como horno crematorio.

Bueno, ni lo uno ni lo otro.  Rosa Inés es algo muy fino y un poco complicado de leer.  Y respecto a lo del horno crematorio, aún mi estado de ánimo me impele a sostener la teoría.  Pero por cumplirle en algo, le dedico esta humilde prosa que contiene un extenso estudio sobre la mecánica del tiempo.  Primeramente le aclaro que en ningún momento hago referencia al pasquin ese que publican en Bogotá y que es al tiempo que carcome a los seres.

Avanza agosto.  Los vientos, como en mis primeros años, continúan ostentando su poder y en los espacios, flotan y ondean las cometas, alardeando la eterna vigencia y juventud del viento, diferente al ser que sin lograr renovarse, pierde su lozanía, pierde su poder, envejece y muere.

El viento no posee facultades de recuerdo y seguramente todo viento asume que es el mismo que en los comienzos abanicó al malvado Adán mientras copulaba con Eva que sin haber otros hombres, no había alcanzado el grado de meretriz y que es el mismo en que apoyó sus alas el primer pájaro que intentó volar.

Puede el viento que este domingo movió las greñas de Georgina Blandón en su terraza, decirse que es el mismo que por doquier regaba su aroma de mujer cuando tenía diecisiete años y prendida de mi mano, por oleadas jugaba con su falda en las polvosas calles de un adormitado pueblo.

Hoy a los dos nos acarició esa brisa sobre el estrecho balcón y ella, ya sin aromas, olía a tenue musgo, horror de horrores, casi a invierno y su cabello, teñido con hollín, no le ofreció motivos para ser mecido, más bien pasó de largo, quizá con la vaga idea de que era bello y mejor, mecer todas y cada una de sus dignas canas.

Ago 06

  

Soy conciente de los errores que cometí, pues a pesar de que estaba embriagado por la ambición y el poder, era cociente de que estaba actuando mal, pero eso a nadie se lo dije y mucho menos lo demostré, pues el orgullo que me inculcaron mis padres y que es acuñado a la gente de mí región, no me lo permitía. Me encantaba la forma como los noticieros me rendían pleitesía, como joven de quince años cortejando a su novia, todo eso me hacía sentir el mejor de todos  y algo parecido a un orgasmos sentía cuando las encuestas demostraban mí popularidad, la cual yo interpretaba como superioridad. 

Nadie podía decirme nada, cuando yo decía que si, era que sí, o si no descargaba mí furia y si era posible hasta a las metáforas acudía para atacar a mis detractores o si no como a perros bravos mandaba a mis asesores para que los atacaran sin piedad, usando palabras sacadas del latín y conjugadas con cualquier tipo de interpretaciones, esos fieles escuderos míos me sacaron de muchas y también argumentaban mis ideas recurriendo a cuento libro pudo existir o no, pues hay ocasiones que en la política hay que superar a Maquiavelo.  

La constitución la cambie a mí acomodo, pues una vez me hice reelegir, y millones de votos me reeligieron y la segunda vez me hice nombrar rey, soberano, con el patrocinio de noticieros, de miles de multinacionales que gracias a mí llegaron a este país y de miles de firmas de ciudadanos que así lo quisieron, y ya siendo rey, ni modos de constitución, no para nada, ella paso a la historia y la reemplace por las encuestas, y a las cortes, las cambie por los consejos de redacción de los noticieros que más me registraran en sus imágenes y al congresos lo cambie por algo de nombre más jocoso, por un comité de aplausos.  

Mí monarquía no tenía  igual, pues la mía si era democrática y eso me lo supieron confirmar las encuestas con diminutos márgenes de error, el pueblo solo me quería a mí, a pesar de que prohibiera la venta de leche en cantina, a pesar que aumentara la edad para pensionarse, de que le aumentara a los impuestos, nada de eso importaba, pues todo en este país era culpa de la guerrilla. 

Yo era el rey, mí discursos producían milagros, pues una vez dije que en este país no habían más paramilitarismos y enseguida todos fueron extraditados como por arte de magia, la fe en mí, movía montañas. 

Pero no todo fue para siempre, porque algunos guardaron intacta su memoria, y poco a poco me fueron tumbando la corona, hasta que mis aliados me dieron la espalda; los noticieros en busca de  más sintonía empezaron a denunciarme y así las encuestas fueron desfavorables para mí, hasta que mí vanidad no pudo más y deje el trono, pues perdiendo en las encuestas mí gobierno era anticonstitucional.  

Ago 05


  

No quiero hoy contarle mis tristezas, yo prefiero en este espacio hablar más bien de mis alegrías, por eso no voy a hablar del amor de un hombre, ni de casas de tres alcobas o de un cuerpo como el de Natalia Paris, no, no lo voy a hacer, voy a hablar de mí hija, la misma que llegó una tarde lluviosa a mí vida y que al escuchar su llanto cuando salio de mí vientre, hizo que de mis labios brotara una sonrisa.

 

La vida de madre soltera no ha sido fácil, pero he sabido sobrevivir. He trabajado lavando  y planchando ropa ajena, como dos veces de mesera y hoy soy empresaria, pues si, lo soy, tengo un carrito lleno de dulces, cigarrillos, chocolatinas, galletas y otras cosas que come la gente de esta ciudad para mamarle gallo al hambre. Mí carrito es una empresa que se mueve por el centro de la ciudad, y que en ocasiones  tiene que huirle a la policía, pues dicen que obstruimos el espacio publico, pero yo insisto en argumentar que tenemos derecho a trabajar.

 

Mí carrito me da de comer a mí hija y a mí, es gratificante movilizarlo por las calles, pues es la prueba de tengo un sustento honrado y que soy independiente, pues no tengo patrón, no tengo nadie que me diga lo que tengo que hacer, solo dejo que mis pies y mí instinto me digan en que lugar puedo vender más, en donde alguien puede necesitar comprarme algo, sí quiere fumarse un cigarrillo o comprarme algo para mamarle gallo al hambre.

 

Mí empresa como las otras tiene bastante competencia, pero eso no me desalienta, pues yo creo que hay trabajo para todos, igual todo en este país vivimos del rebusque y las grandes empresas son las más beneficiadas de eso, pues si usted mira los productos que vendo en mí carrito muchos son de empresas grandes; las chocolatinas, las galletas, los cigarrillos y así, y si usted hace cuentas de verdad verdad, y suma los productos que yo vendo y los que venden mis colegas, se dará cuenta que todos juntos compramos más que cualquier almacén de cadena, pero bueno, yo dije que iba a hablar de alegrías y no de tristezas, por eso mejor ni hablemos de las empresas grandes y de los almacenes de cadena.

 

Alegría se llama mí hija y la bautice  así porque desde que estaba en mí vientre sabía que me iba a traer muchas alegrías y eso se lo dije al papá de la niña, pero no me entendió y se fue, dándome a mí la alegría de disfrutar mi hija yo sola. Ella ya sabe leer y cuando grande quiere ser como yo, yo le digo que tiene que ser mejor, que tiene que estudiar, ser profesional y así pueda ayudar a los demás, pues yo quiero que sea abogada y que pelee por los derechos de los que como yo no tienen quien los defienda, en fin son sueño que uno tiene y que con mi empresita y la ganas de salir de adelante que tenemos las dos lo podamos lograr.

 

Mí hija también es socia de mí empresa, mejor dicho las dos tenemos una empresa, pues ella me acompaña los fines de semana a trabajar, el sábado de diez de la mañana hasta las seis de la tarde y los domingos media mañana, pues en la tarde nos dedicamos a hacerle mantenimiento a la empresa; la lavamos, aceitamos sus ejes pues no me gusta que suene y por último la dejamos como nueva, pues el amor por lo propio permite que las dos la veamos como nueva, con esa compañía y con su amor, puedo decir que es la forma en como mí hija trabaja conmigo…

Ago 02

Todos tenemos 15 minutos de ruido.

Ago 01

Por Hilda María Romero H.                              Tercera entrega.

Conociendo a los humanos.

   Se ha ganado el cariño de los humanos Luis e Hilda, aunque no pueden remplazar a mamá mirla. Ellos intentan por todos los medios curar sus heridas y adivinar lo mejor para su alimentación.

_Que rico panecillo con leche y el banano mmmm.

Aunque se enferma del estómago de tanto comer  y termina ensuciando toda la linda casita donde  viven. Cree que su madre sustituta  Hilda, va a terminar enfadándose con él porque junto a su actual padre deben limpiar las gracias cada vez que  se alimenta.

Les contaré sobre papá Luis dice Moisés. Es un humano de aspecto serio, un papá bueno que siempre esta pendiente de sus hijitos incluyendo a Moisés, también comparte con gran alegría junto a Juancho pues le enseña muchas cosas y disfrutan compartiendo algunas meriendas.

_Cada noche papá llega de su trabajo cansado, trayendo entre sus manos alimentos para la familia. Es tan generoso papá que le perdonamos sus bromas y reclamos cuando nos pide que atendamos de inmediato sus necesidades; intenta enseñarme a volar animándome a dar cortos vuelos ,en los que algunas veces no alcanzo a llegar hasta el sitio indicado para estar a salvo y caigo  dolorido y asustado, consiguiendo que él corra a rescatarme; claro que ahora estoy muy listo y cada día logro mejorar un  poco más el  vuelo, intento hacerlo de forma  ágil y elegante; realizo mucho esfuerzo para que mi familia se sienta orgullosa de su hijo.

_Mamá en cambio corre de un lado a otro organizándolo todo, conmigo en el  hombro; quiere terminar su quehacer para enseñar a algunos niños y adultos ayudada de unas máquinas muy apreciadas por los humanos, donde se muestran muchas fotografías, canciones y se realizan varias tareas.

_ A ella le gusta escribir mucho…pasa horas y horas sentada, parece muy divertido lo que hace porque siempre esta allí de muy buen humor, mientras la observo parado en su hombro y a veces en su cabeza con el fin de ver mejor lo que escribe, aunque descubro que no entiendo nada de  todo ese mundo de letras.

Mamá llama la atención de mis hermanitos algunas  veces, pero se que los ama mucho al igual que a mi. Cada mañana espero con ansia que mis papitos me llamen al llegar a casa.

_Moisés… ¿Dónde estas?..Ellos llegan de su caminata   para darme un suculento desayuno. Cuando demoran un poco  a veces me aburro, correteo por todo el segundo piso de la casa, dejando  uno que otro pequeño desorden y eso que no me atrevo  a explorar los otros pisos.

Mi lugar favorito es al lado de la cama donde duerme papá Luis,  allí veo una interesante pantalla que ellos también observan cuando están descansando; un día vi  otros pajarillos en el parque, algunos encerrados en raras casitas de hierro.

_No se veían muy contentos…mis hermanitos  de especie, pensó entonces.

¿Será que a mi también me llevaran a una de esas casas? . Mejor me porto bien no sea que termine en una de ellas y no se ve nada divertido.

Papá Luis se cansó de limpiar mis desordenes y consiguió una casita de cartón, que ahora ubicó en una esquina de su cuarto, ya no puedo quedarme tarde viendo la tele.. que contrariedad, ya estaba  aprendiendo allí  mucho sobre la vida de  los humanos.

_ Espera ..espera…. papá Luis no quiero quedarme a oscuras todavía , pero no me escucho y tendió la manta roja sobre mi improvisada casita.

Las aventuras al lado de Nelson 

Este día  desperté  y con mucho valor lleno de curiosidad fui al tercer piso.

_ Ahhh,.. que miedo. Allí esta un humano joven ,  creo que casi no me quiere, porque soy su hermano Moisés salvado de la caída y sus padres me consienten más que a él en estos momentos… pensó alarmado Moisés, quizá este equivocado.

_ Nelson estaba dormido. Recuerdo que mamá lo llama Cheo… y aprovecho para observar sus cosas personales y  su cara, sus ojos cerrados y su corto cabello, tiene muchas almohadas y unas sabanas de color azul como las nubes. ¡Claro que allí están esas nubes tan bonitas que miraba desde mi casita en el techo de la casa 26,  con Sofy mi hermanita y  mamá Flor¡.Cuando nací fue lo primero que apareció ante mis ojos.

_¡Que raro¡  en la mesita cercana a mi nuevo hermano Nelson están muchas cosas. !Aja¡ a él si le dan de comer en las noches y puede ser desordenado , veo un plato y un vaso , también una pequeña billetera…uyyy tengo curiosidad de abrirla con mi pico pero no…que susto estuvo a punto de despertar y seguramente se enfadará mucho y peleara conmigo; prometí nunca volver a reñir, prefiero respetar sus pertenencias.

_Moisés…Moisés  escucho la voz de su madre humana y corrió dando aletazos de felicidad  a su encuentro.¡ Allí estaba papá con su desayuno listo a consentirlo! respondió abriendo su pico con premura como ocurre cada mañana y  muchas veces al día. Vive muy cómodo, ya se esta recuperando, le duelo poco la patita y el ala ya se ve saludable.

 Compartiendo con Camilo  

Al despertar muy temprano consiguió salir de su improvisada pero reconfortante casita, sus padres humanos no están, decide dar un sigiloso paseo y observa cerca de su cuarto a un joven humano, en su cama, todavía duerme plácidamente. Que bonito ese aparato que cuelga de su pared  haciendo  un sonoro tic. tac. Que grande es, piensa Moisés;  parece como si este aparato llamado reloj fuera de un humano gigante, no quiero ni pensar cuan grande sería él, seria muy bello si fuera tan gentil como mi nueva familia de Balcones de Saint Nicolás.

Moisés observa al humano y vuela tímidamente hacia su cama . Advierte que abre sus ojos color marrón, lo observa, cambia de posición y vuelve a dormir. Su cara le resulta agradable.

_ Creo que es mi otro hermanito humano, mi mamá Hilda lo llama Camilo, o negrito, recuerda Moisés. Vuela sobre sus cobijas y regresa a su casita no quiere molestarlo…él también lo ha consentido algunas veces y sabe que trabaja mucho cuando sale vestido con su uniforme verde.

 _He tenido la intención de seguirlo hasta su trabajo, recuerda el pajarillo, pero me atemoriza la idea que no pueda volver a casa cuando me pierda entre tantas viviendas de los humanos y aquellos juguetitos grandes llamados automóviles  que corren por las calles cual aves migratorias de hermoso plumaje, cargando niños y adultos que van de paseo, de compras, a trabajar,  a estudiar o al médico para curar ya sea una patita u otra parte del cuerpo.