Por Hilda María Romero H. Tercera entrega.
Conociendo a los humanos.
Se ha ganado el cariño de los humanos Luis e Hilda, aunque no pueden remplazar a mamá mirla. Ellos intentan por todos los medios curar sus heridas y adivinar lo mejor para su alimentación.
_Que rico panecillo con leche y el banano mmmm.
Aunque se enferma del estómago de tanto comer y termina ensuciando toda la linda casita donde viven. Cree que su madre sustituta Hilda, va a terminar enfadándose con él porque junto a su actual padre deben limpiar las gracias cada vez que se alimenta.
Les contaré sobre papá Luis dice Moisés. Es un humano de aspecto serio, un papá bueno que siempre esta pendiente de sus hijitos incluyendo a Moisés, también comparte con gran alegría junto a Juancho pues le enseña muchas cosas y disfrutan compartiendo algunas meriendas.
_Cada noche papá llega de su trabajo cansado, trayendo entre sus manos alimentos para la familia. Es tan generoso papá que le perdonamos sus bromas y reclamos cuando nos pide que atendamos de inmediato sus necesidades; intenta enseñarme a volar animándome a dar cortos vuelos ,en los que algunas veces no alcanzo a llegar hasta el sitio indicado para estar a salvo y caigo dolorido y asustado, consiguiendo que él corra a rescatarme; claro que ahora estoy muy listo y cada día logro mejorar un poco más el vuelo, intento hacerlo de forma ágil y elegante; realizo mucho esfuerzo para que mi familia se sienta orgullosa de su hijo.
_Mamá en cambio corre de un lado a otro organizándolo todo, conmigo en el hombro; quiere terminar su quehacer para enseñar a algunos niños y adultos ayudada de unas máquinas muy apreciadas por los humanos, donde se muestran muchas fotografías, canciones y se realizan varias tareas.
_ A ella le gusta escribir mucho…pasa horas y horas sentada, parece muy divertido lo que hace porque siempre esta allí de muy buen humor, mientras la observo parado en su hombro y a veces en su cabeza con el fin de ver mejor lo que escribe, aunque descubro que no entiendo nada de todo ese mundo de letras.
Mamá llama la atención de mis hermanitos algunas veces, pero se que los ama mucho al igual que a mi. Cada mañana espero con ansia que mis papitos me llamen al llegar a casa.
_Moisés… ¿Dónde estas?..Ellos llegan de su caminata para darme un suculento desayuno. Cuando demoran un poco a veces me aburro, correteo por todo el segundo piso de la casa, dejando uno que otro pequeño desorden y eso que no me atrevo a explorar los otros pisos.
Mi lugar favorito es al lado de la cama donde duerme papá Luis, allí veo una interesante pantalla que ellos también observan cuando están descansando; un día vi otros pajarillos en el parque, algunos encerrados en raras casitas de hierro.
_No se veían muy contentos…mis hermanitos de especie, pensó entonces.
¿Será que a mi también me llevaran a una de esas casas? . Mejor me porto bien no sea que termine en una de ellas y no se ve nada divertido.
Papá Luis se cansó de limpiar mis desordenes y consiguió una casita de cartón, que ahora ubicó en una esquina de su cuarto, ya no puedo quedarme tarde viendo la tele.. que contrariedad, ya estaba aprendiendo allí mucho sobre la vida de los humanos.
_ Espera ..espera…. papá Luis no quiero quedarme a oscuras todavía , pero no me escucho y tendió la manta roja sobre mi improvisada casita.
Las aventuras al lado de Nelson
Este día desperté y con mucho valor lleno de curiosidad fui al tercer piso.
_ Ahhh,.. que miedo. Allí esta un humano joven , creo que casi no me quiere, porque soy su hermano Moisés salvado de la caída y sus padres me consienten más que a él en estos momentos… pensó alarmado Moisés, quizá este equivocado.
_ Nelson estaba dormido. Recuerdo que mamá lo llama Cheo… y aprovecho para observar sus cosas personales y su cara, sus ojos cerrados y su corto cabello, tiene muchas almohadas y unas sabanas de color azul como las nubes. ¡Claro que allí están esas nubes tan bonitas que miraba desde mi casita en el techo de la casa 26, con Sofy mi hermanita y mamá Flor¡.Cuando nací fue lo primero que apareció ante mis ojos.
_¡Que raro¡ en la mesita cercana a mi nuevo hermano Nelson están muchas cosas. !Aja¡ a él si le dan de comer en las noches y puede ser desordenado , veo un plato y un vaso , también una pequeña billetera…uyyy tengo curiosidad de abrirla con mi pico pero no…que susto estuvo a punto de despertar y seguramente se enfadará mucho y peleara conmigo; prometí nunca volver a reñir, prefiero respetar sus pertenencias.
_Moisés…Moisés escucho la voz de su madre humana y corrió dando aletazos de felicidad a su encuentro.¡ Allí estaba papá con su desayuno listo a consentirlo! respondió abriendo su pico con premura como ocurre cada mañana y muchas veces al día. Vive muy cómodo, ya se esta recuperando, le duelo poco la patita y el ala ya se ve saludable.
Compartiendo con Camilo
Al despertar muy temprano consiguió salir de su improvisada pero reconfortante casita, sus padres humanos no están, decide dar un sigiloso paseo y observa cerca de su cuarto a un joven humano, en su cama, todavía duerme plácidamente. Que bonito ese aparato que cuelga de su pared haciendo un sonoro tic. tac. Que grande es, piensa Moisés; parece como si este aparato llamado reloj fuera de un humano gigante, no quiero ni pensar cuan grande sería él, seria muy bello si fuera tan gentil como mi nueva familia de Balcones de Saint Nicolás.
Moisés observa al humano y vuela tímidamente hacia su cama . Advierte que abre sus ojos color marrón, lo observa, cambia de posición y vuelve a dormir. Su cara le resulta agradable.
_ Creo que es mi otro hermanito humano, mi mamá Hilda lo llama Camilo, o negrito, recuerda Moisés. Vuela sobre sus cobijas y regresa a su casita no quiere molestarlo…él también lo ha consentido algunas veces y sabe que trabaja mucho cuando sale vestido con su uniforme verde.
_He tenido la intención de seguirlo hasta su trabajo, recuerda el pajarillo, pero me atemoriza la idea que no pueda volver a casa cuando me pierda entre tantas viviendas de los humanos y aquellos juguetitos grandes llamados automóviles que corren por las calles cual aves migratorias de hermoso plumaje, cargando niños y adultos que van de paseo, de compras, a trabajar, a estudiar o al médico para curar ya sea una patita u otra parte del cuerpo.