Feb 04

Acudimos los treinta y tres en procesión al Melimoyu.

Cargabamos, clavados al fondo de un baúl, los restos del maestro, dispuestos en un curioso ideograma piramidal. Su último deseo había sido ser llevado allí.

Ya dispuestos los preparativos, procedimos a formarnos. Entonamos al unísono la oración.

“…Ngechén está Conmigo. Wirakocha está conmigo”, concluímos.

Entonces oímos el llanto, y como si de un parto se tratara el Melimoyu se abrió como una matriz, revelandonos el acceso a una gruta subterranea, secreta, de la cual el Profeta; el Monarca, el Maestro de mi Maestro ascendió.

Alzó el brazo derecho. Y como un gran cirujano abrió de cuajo la explanada de Norte a Sur. Se reveló la carne roja del Territorio, sus entrañas quedaron al descubierto. La Meli Witxan Mapu sangraba, y nosotros retrocediamos conmovidos por la visión de sus visceras, tan vivas como las nuestras.

El maestro de mi Maestro alzó el brazo izquierdo.

Una a una las montañas de ambas Cordilleras comenzarona  reventar. De los cráteres formados  por la eclosión comenzaron a alzarse los Gigantes, desnutridos por su sueño de eones.

Llegaron con pasos de temblor al lugar en  aguardavamos; y desesperadamente se valanzaron sobre el cadaver abierto de la Pacha Mama; saciando en aquel monstruoso festín el hambre famélica que acarreaban desde antes del sopor, debido a que su tamaño desprporcional nunca hallaba el alimento suficiente.
Cuando nuestro ejercito estubo ya repuesto, nos preparamos para el ataque.

Feb 02

Aterrizamos cerca del Faro porque estabamos atrasados. Los marcianos que nos abdujeron eran pura buena onda y nos sirvieron leche y galletas. Después nos abrimos paso a través de los vacíos estelares luchando contra demonios con cara de funcionario público hasta llegar al Gran Lago, por donde de vez en cuando merodeaba el Caleuche. A eso de las cuatro o cinco de la mañana (era difícil determinar la hora desde que la Luna se había estrellado con la Tierra) llegó el Buen López, al que todos respetabamos por su extraño apellido. Nos contaba historias del pasado, en donde según él había López y Pérez y González por doquier, y el Gran Lago junto a nosotros era un valle, y en ese valle había una ciudad que se llamaba Santiago, en donde sus habitantes se transportaban en máquinas de cuatro ruedas llamadas “micros”, en donde los funcionarios públicos velaban por el bienestar de los civiles y en donde el Faro era llamado Torre Entel, y servía para captar y enviar mensajes a través del aire. Nadie le hace mucho caso al Buen López, después de todo, ya estamos viejos para historias de ficción.

Feb 02

En la eternidad suspendida

que olvida las palabras y las hojas caídas

re-encontré la chispa de la madrugada

con sus vientos helados

y sus amantes durmientes;

la vela del barco de la luna se despliega

navegando sobre la bruma vacía

que susurra arañada por gatos

y fervientes borrachos con pasos hilarantes.

Al abrir las ventanas se ve

como el aire se hace fuego

en las camas contiguas

y como la combinación del placer

trae el brillo y el profundo suspiro.

Es una larga espera y ansiedad

el fulgor que sale de todos los muros

traspasando las nubes,

es un vuelo que llega a la estrella más lejana y recibe su respuesta,

es una noche “boyeur”

con sombras tras las cortinas

con ángeles escapados

y humanos recién nacidos,

donde soy yo quien dibuja los inspirados acordes,

yo soy quien mueve el cuerpo delante mío

/ al lado mío

hasta despertar en pleno, con las pupilas aún palpitantes

para seguir imaginando un sueño

y darle la imprecisa despedida a una larga noche que no quiso ser eterna.

Feb 01

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Feb 01

Es EL COMISARIO.  En algo debería haberlo colocado los políticos.  Para ellos había trabajado entregando bultos de cemento, tejas de cartón, baratijas y algunos sancochos.  Claro está, que ganaron.  Pero ser COMISARIO no era la cosa de su interés.  Siempre pensó que trabajar con la policía corrompe.  Cualquier vicioso forastero llega a Villalobos y de inmediato encuentra la ruta de las ollas y entonces el COMISARIO se pregunta, por qué, la policía que lleva todo el tiempo en la plaza, no da con esa ruta.

Pensaba en ello mientras escudriñaba unas manos.

La izquierda mostraba una raja como la que resulta cuando se ataja un puñal que va en tiro rasgueado o en sesgo directo al corazón y aún saltaban a la vista los puntos rosados que dejó la aguja de suturar y el dedo gordo de esa mano dejaba ver un manchón morado, casi negro en la uña, cosa de una mala puntería con un tipo de martillo, pero, además, mostraba callosidades parecidas a las que se forman manejando el cabo de un azadón.  La mano derecha indicaba iguales callosidades, pero al COMISARIO le sorprendió una rara callosidad en el dedo índice, justo en el lugar donde se apoya el gatillo.  Raro esto, pensó al tiempo de escrutar el rostro.  Era claro y limpio como el cielo de un verano.  como el rostro de un campesino honrado.  Indagó en algunos otros signos y no le quedaron dudas.  Había sido un tirador honesto.

Ene 27

Como la llamada que es anunciada y nunca llega,

la zozobra de animal insomne en medio del invierno,

la palabra pensada /mil veces pensada/ y jamás dicha;

¿cuándo hubo algo más que la espera de la muerte?

Siempre son minutos y pasos,

citas y planes,

amores y soledad…

Siempre es algo más y la espera…

Por ello,

me doy un poco de aquella escarcha para el calor de la mente,

un tanto de humo y de cáncer para darle sabor al aire,

una pizca de reflejos para ver lo que mis ojos no son capaces,

y una larga ducha por los lados del monte.

Así se lleva la brisa lo que mi tiempo no consume,

lo que no gana,

llora o estalla.

Con un zapato marcando la espera/ inicia el cuadro/

y con una esquina de chicles y cigarrillos,

de celulares y “adióses”,

veo las prisas, el bostezo y el hambre…

¿qué será de mi sombra en la noche?

Solo pienso:

¿De dónde saldrá la paciencia?

¿De dónde vendrá aquella inútil costumbre,

aquel yugo disfrazado de virtud,

que en realidad es solo una falta de opciones?

El tiempo es lo que es,

pero prefiero cambiarme de huso,

dar vueltas mil veces al mundo

para recuperar mis segundos,

para verme y despertarme un poco antes.

No busco darle sentido a mi figura sentada al sol en esta tarde,

pero quiero un “por qué?” que me cuestione

la razón por la que espero;

Si es por amor quizá valga la pena,

si es por soledad quizá solo es desparche.

Ene 27

Cuerpo crepitante y tibio junto al suyo,
en danza sublime y rítmica se entrelazan
en perfecta comunión.

Ojos anhelantes devoran labios entreabiertos
a la espera del beso apasionado
preludio del amor,
que exalta los sentidos y transporta
hermosos cuerpos al incomparable paraíso del placer.

Centímetro a centímetro cuerpo amado recorres,
cual labriego sus prados y colinas,
recogiendo el fruto con amor sembrado.

Corazón desbocado bajo fuerte tórax, palpita,
mientras labios ardientes
recorren ser de tierno y bello cuerpo.
que al amor invita.

En el clímax de la gloria
dos cuerpos desfallecidos
descansan muy unidos.

Cuerpo reposa en pecho amado
mientras lágrima furtiva
escapa del mar inmenso a estos ojos
símbolo de entrega y puro amor
siendo atrapada por labios amorosos
de aquel que le ha amado
con toda su energía,
ternura, bondad y pasión.

A los seres humanos que aman con sincero amor…..

Hilda Romero

Ene 26

¿Acaso pude estar más solo? Esperando constantemente un cantar, una voz amiga, algo nuevo, cualquier cosa…

 

¿Pude sentirme mas solo? Rodeado de gente, en la avenida, en un centro comercial

 

Viendo pasar el tiempo, mientras los sonidos se quedan en el fondo, como si un enorme muro me hubiese separado del mundo para siempre.

 

¿Acaso pude estar mas solo? Solo, triste y solo, hasta el día en que al fin me atreví a explorar el mundo y, desde entonces nunca más volví a sentirme así, tan solo debía abandonar el vientre de mamá.

PETHBOC

Ene 26

Me dices que ya no me amas, y te desprecio no porque ya no me ames, si no porque no me avisaste, no me diste pistas ni mostraste síntomas de que el amor se te estaba acabando, así que esas palabras son una sorpresa, mi mente se llena de preguntas, (¿Qué ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Por qué?), que siento no vale la pena hacer, porque al fin y al cabo el resultado siempre será que ya no me amas.

Siento rabia porque no hiciste nada para evitarlo, simplemente lo dejaste fallecer, mientras yo siempre lo di todo, a pesar de que la razón me decía, que no me debía precipitar a poner todas las cartas sobre la mesa. Y se que uno no debe dar esperando recibir algo a cambio, pero creo que lo justo hubiera sido que lucharas un poco.

Y te odio tanto por decir que me quieres, porque no es verdad, aunque tu creas que lo es, no es verdad, si me quisieras me hubieras dicho, que algo estaba cambiando, que nos diéramos un tiempo; no que ya no me amas, como si el amor pudiera salir de nuestras vidas de un momento para otro, como si un segundo antes de que lo dijeras el amor aun estuviera entre nosotros.

Y no te digo nada, porque ya no te quiero dar más nada, no mis palabras, no mi aliento y mucho menos mi esfuerzo; te miro y me alejo esperando que mi reaccion sea una sorpresa y que como tu amor, el mió también muera.

Ene 22

Y mañana…

  A la edad de cinco años ya tenía un bigote artificial, al estilo de Hitler pero blanquito; en realidad más arribita del labio superior lo que tenía era una mancha blanca. Parece que la imagen sufrió un imperfecto en el revelado.  Vestía de overol, en la parte posterior de éste habían bordado dos manos, una blanca y una negra, este overol se titulaba Manos, esta palabra estaba escrita en inglés, hands.

  Él o yo pasado, siempre llevó una biblioteca por detrás, esta primera biblioteca toda estaba repleta de libros en ruso, se alcanzaba a leer el título de uno, Domingo ¡no, perdón! era Resurrección.

  Algunos días decidía colocarse sus gafas estrambóticas, esas que le cubrían todo el rostro, casi siempre que se las ponía era para ir a un paseo, esta vez tenía a sus espaldas, no estaba solo, en todo su esplendor casi borroso a la gran Bogotá.

  Su mamá y el ecuatoriano y el extraño señor de chaqueta de cuero con su hijo, no se imaginaban de la posible profesión que en unos años se iba a desarrollar en el cuerpo imponente de Fernando.  

  Alicia era su amiga imaginaria, ella y él no dejaban de jugar ajedrez noche y día, esa defensa italiana lo exasperaba hasta límites incalculables, unos movimientos más en el futuro y el muy torpe se dejaba meter el caballo negro en la esquina, esa pobre torre no olía ni el juego.  

  Al trasladarnos a la campiña fronteriza de Cota y Suba, nos encontramos con unas acacias de fondo, un pino y un eucalipto, y él con su camiseta preferida, la del matachín raro, con las manos al cielo y los pies estirados y enraizados en tierra, ese matachín llamado Pearl Jam.  

  A su lado se proyectaban dos buenos amigos, Alfredo al que un día le robé un libro y Nestor al que nunca paré de envidiarle la cabeza, estaba dispuesto a describir la vestimenta de aquellos dos sujetos. 

  Hoy prefiero contarles mi obsesión con la vestimenta, no pierdo detalle de cómo la gente se viste, los observo y de paso les voy creando una personalidad, no falta el frenético vestido de negro que quiere parecerse a una estrella de rock, (este hombre fue observado hace un días en un supermercado) y así por el estilo armo perfiles fritos de los fantasmas callejeros, esas vidas que llaman la atención, pero no pasa de ahí, que complicado es interactuar con el desconocido llamativo.  

  Aquel grado de bachiller llegó a mi memoria, en mi mano tenía la carta de una admiradora que no fui capaz de besar o más bien ella no quiso besarme, hoy Helena estudia culinaria, el que pase por el parque del Virrey la verá con porro en dedos, una trigueña preciosa con una desilusión espantosa, si que le luce el descaderado.  

  Yo sobre el caballo del llanero solitario, con la espalda recta, con una camiseta estampada: Brasil, sobre la i un balón de fútbol (hoy la piyama para la noche). Una pasión en la fotografía de diciembre de 1997, un descache por sólo utilizar una palabra. Escribir es una pasión, ya sea de ropa.