Acudimos los Treinta y Tres
FICCIONES Osh
Feb 04

Acudimos los treinta y tres en procesión al Melimoyu.

Cargabamos, clavados al fondo de un baúl, los restos del maestro, dispuestos en un curioso ideograma piramidal. Su último deseo había sido ser llevado allí.

Ya dispuestos los preparativos, procedimos a formarnos. Entonamos al unísono la oración.

“…Ngechén está Conmigo. Wirakocha está conmigo”, concluímos.

Entonces oímos el llanto, y como si de un parto se tratara el Melimoyu se abrió como una matriz, revelandonos el acceso a una gruta subterranea, secreta, de la cual el Profeta; el Monarca, el Maestro de mi Maestro ascendió.

Alzó el brazo derecho. Y como un gran cirujano abrió de cuajo la explanada de Norte a Sur. Se reveló la carne roja del Territorio, sus entrañas quedaron al descubierto. La Meli Witxan Mapu sangraba, y nosotros retrocediamos conmovidos por la visión de sus visceras, tan vivas como las nuestras.

El maestro de mi Maestro alzó el brazo izquierdo.

Una a una las montañas de ambas Cordilleras comenzarona  reventar. De los cráteres formados  por la eclosión comenzaron a alzarse los Gigantes, desnutridos por su sueño de eones.

Llegaron con pasos de temblor al lugar en  aguardavamos; y desesperadamente se valanzaron sobre el cadaver abierto de la Pacha Mama; saciando en aquel monstruoso festín el hambre famélica que acarreaban desde antes del sopor, debido a que su tamaño desprporcional nunca hallaba el alimento suficiente.
Cuando nuestro ejercito estubo ya repuesto, nos preparamos para el ataque.

One Response to “Acudimos los Treinta y Tres”

  1. Hilda Romero Says:

    Una tematica diferente y creativa

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